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miércoles, 27 de febrero de 2013

Doble “A”: Ateísmo y Amor



A solicitud de mi estimado Tork, realicé una encuesta de volón, no muy metodológica, respecto de la dinámica amorosa dentro de los grupos de ateos. La encuesta fue cerrada y la única pregunta fue:

¿Tienes o has tenido pareja sentimental atea que hayas conocido dentro de un grupo de ateos, sin importar en dónde se formó el grupo? con opciones de respuesta “Sí” o “No”.

Sin yo buscarlo expresamente, quedó sobreentendido que se preguntaba por relaciones heterosexuales; aunque algún compañero gay participó, los comentarios que siguieron se refirieron exclusivamente a relaciones hombre-mujer.

De los cincuenta participantes (muestra muy reducida pero podría ser representativa), sólo dos personas indicaron que sí, donde una de ellas se refería básicamente a haber tenido un “free” o acostones fugaces sin mayor duración o consecuencia.




Varios de los comentarios que siguieron a esta encuesta revelaron datos muy interesantes; por ejemplo, que los grupos de ateos “no se forman para eso”, que al intentar llevar siempre una pose racional (sí, dije “pose”, ¿algún problema? Díganle a Tork) los ateos nos preocupamos más por lo asertivos, demostrables, superiores o inteligentes que pueden ser nuestros comentarios y razones, dándonos un baño de objetividad y racionalidad que por momentos parece desprenderse de una característica general y obvia de todos los ateos: somos humanos (sí, dije “humanos”, ¿algún problema? También díganle a Tork).

Las razones manifestadas por las cuales comentan que no se da este tipo de relación dentro de los grupos de ateos son, en general, las siguientes: 
  1. La distancia geográfica (todos estamos muy dispersos en el país).
  2. La escasez de mujeres ateas.
  3. Simplemente no se encontrará pareja dentro de un grupo de ateos.
  4. Los grupos ateos no son para ligar, pues si se habla de emociones siempre llegará alguien a “patear traseros”.
  5. Hay demasiado ego como para aceptar que tenemos “corazón de pollo”.
  6. Se toma al ateísmo para compensar problemas de autoestima y ego, ya que los temas emocionales se ven como una debilidad y los ateos sólo deben basarse en la razón (jajajajajajajajaja, en fin) (risa añadida).
  7. Tenemos “fama de racionales” (y de ojetes).
  8. Inmadurez emocional, pues se busca compensar demostrando capacidad de raciocinio y observar a quienes demuestran sus emociones en público como “débiles”.
  9. A los ateos no les gusta que su pareja sea más inteligente.
  10. Los ateos son más atractivos para las creyentes (donde “en realidad las creyentes son agnósticas pero ellas aún no lo saben”) pero las ateas no son atractivas para los creyentes.
  11. Nada de relaciones a distancia. O en vivo o viva la chaqueta (énfasis añadido)


Cabe señalar una cuestión. Respecto del punto 10, ¿cuántas veces no han publicado los y las ateas quejándose de que su pareja creyente los presiona, molesta, no los comprende, etcétera? ¿Les gusta que los demás ateos vean cómo sufren? A los ateos que le aconsejan, ¿tienen el síndrome del Dr. Phil?

Un compañero comentó que “las ateas tienen bien definidas las características que buscan, sea por discriminación de lo que no quieren o de lo que sí quieren; no les molesta estar solas mientras llega la persona que reúna sus requisitos; eso implica que no son tan dependientes emocionalmente de su pareja y lo pueden mandar a chingar a su madre (¡Mon Dieu!) en el momento en que hagan algo que a ellas no les guste… En resumen, aunque los ateos digan que prefieren andar con una atea, por comodidad les puede resultar más fácil andar con una creyente, el problema es que no deja de ser más ignorante y ahí se frustra la relación… Para poder comenzar a emparejarnos entre ateos tendremos, tanto hombres como mujeres, que aprender a hacer a un lado nuestro orgullo, soberbia y gran ego que tenemos y que tanto presumimos para que, en primera, los hombres dejen de tener miedo a las ateas y éstas tengan más hombres seguros de sí mismos y sin máscaras intelectuales queriendo aparentar algo que no son… El mostrar nuestras emociones en público no nos hace débiles ni dejamos de ser ateos, simplemente demuestra que seguimos siendo simplemente humanos con una forma de pensar distinta y una forma de vida más feliz y completa…”

Bueno, no sé si realmente sea una forma de vida “más feliz y completa”, pero de lo que estoy segura es que es distinta al grueso de la población.

Además de ello, no debo pasar por alto que este último comentario le deja una pesada carga al sexo masculino… como si las féminas ateas no pudiéramos o no debiéramos expresar nuestros sentimientos frente al público, en vivo o electrónico (¿somos taradas o qué pedo?). Es decir, ¿qué tanta es la pose de superioridad intelectual de las mujeres ateas dentro de los grupos de ateos? Sí, es cierto que somos pocas pero ¿no estaremos reproduciendo un patrón de “intocable”, “nomemereces”, “los hombres me tienen miedo y me alegro muajajaja”?

O, atendiendo a la dispersión geográfica, ¿será que tanto ateas como ateos no le vemos la utilidad a empezar una relación a distancia porque “tal vez haya alguien más cerca que podrá encontrar a mi ateo/azul y serán felices por siempre sin mí ¡¡buaaaaaa!!”?

O, entonces, pensamos que nuestra pose de ateas intocables-nomemereces-gandallas peligraría en el momento en que empecemos a enseñar el cobre: 



Y, exagerando un poco, ¿existirá una amenaza implícita de mujeres hacia hombres de “cuidadito, cui-da-di-to que te denuncio” en Feisbuc, Twitter, foro, policía o sepalamadrequé? ¿A poco todas somos Watson? Es cierto que se han dado casos de acoso. Yo misma fui sujeto de un problemita así pero (ya pasó, chiquita, ya pasó) nada que un lindo bloqueo no resuelva.

El que un hombre ateo se suelte el pelo (o lo que queda de él) y se atreva a decirle “me gustas” a una atea no significa acoso. Acoso sería si, en caso de que la atea le diga que ni queriendo saldría con él, el hombre siguiera jode y jode llegando a extremos molestos para ella. Y aplica a la viceversa.

Entonces, para concluir, considero que el ego y la vergüenza pesan mucho. En ningún lugar del planeta está escrito que los grupos ateos no son para ligar y tener relaciones de pareja... ¿O vamos a empezar a normalizar el ateísmo con reglas no escritas? En caso de que se diera, ello no implica inferioridad ni irracionalidad. Sólo significa que nos gusta estar cerca de quienes más o menos nos comprenden o que ya nos da hueva explicar una y otra vez nuestra descreencia a una pareja que nos ve como si nos hubiera lamido el diablo.

Así que, señor, señora, señorito y señorita atea, no hay nada de malo en desarrollar sentimientos amorosos al escuchar o leer a otra persona y decírselo. Ya si el otro u otra dice que no, a aguantarse como la gente. Es correcto pensar que es muy fácil engañar al otro a través de la computadora, pero ¿acaso la gente no miente igual frente a frente?